
Una vez más Steve Jobs convocó a las masas para una de sus keynotes, esta vez dentro de la conferencia para desarrolladores, y con un único tema en la agenda: el iPhone. Lo primero que me llamó la atención nada más salir al escenario es la extrema delgadez de Jobs, con cada keynote se le ve más desmejorado e incluso hacia el final del evento se le llega a ver con aspecto cansado y hasta vulnerable.
Dejando a un lado si está enfermo o no, y el derecho a la privacidad de su estado de salud, hay que recordar que Jobs es un icono tanto para la comunidad como para la propia empresa. El día que Jobs deje Apple, además de la pérdida de un líder, la empresa sin duda sufrirá un batacazo en su valor bursátil, incluso hay quien estima el valor para la empresa de Jobs en 16 mil millones de dólares. Algo de lo que en Apple son muy conscientes al minimizar los comentarios sobre su estado anunciando que Jobs sufre las consecuencias de un virus.
El segundo aspecto que me llamó la atención es que la empresa continúa tirando lastre y deshaciéndose de su pasado. Algo que sin duda dolerá a los maqueros más radicales, pero que es ley de vida. El mercado evoluciona y ahora los mercados objetivo son otros, por ello no dudan en integrar servicios como Exchange de Microsoft o renombrar las .Mac como Mobile Me. Espero que tengan más éxito que Windows Me.
En la presentación sólo se hizo una referencia al Mac OSX, cuando Jobs dijo muy de pasada que después de comer Bertrand Serlet hablaría de Snow Leopard. La banqueta de Apple tiene tres patas pero está clara cuál la que interesa reforzar ahora ¿no?.
El resto de la presentación fue demasiado tediosa, se habló del SDK y sus características prácticamente repitiendo lo ya dicho en el anuncio del SDK. Se dio paso a múltiples presentaciones de aplicaciones para el iPhone, juegos, programas con geolocalización u otros ya conocidos de su etapa jailbreak. Pero faltó una killer app que realmente sorprendiese al público.
Sobre las características del OSX iPhone 2.0, tampoco nada nuevo y sólo llama la atención el servicio MobileMe. Está claro que Apple apuesta muy fuerte tanto por el usuario corporativo con la integración de Exchange y servicios VPN como con el usuario profesional que necesita de servicios push. En RIM (Blackberry) seguro que están temblando, Apple ha añadido a su oferta la solución a las carencias más señaladas de la plataforma iPhone, ofreciendo un servicio que compite no sólo con ellos sino que también con servicios de Google ¿cuánto durará el idilio Google/Apple? ¿hasta la salida la mercado de Android?.
Luego Jobs anunció el iPhone 3G, que llegará a 70 países, con la opción de que las operadoras subvencionen el coste a cambio de contratos de permanencia. Ahora posiblemente Apple esté en disposición de superar el objetivo de 10 millones vendidos a finales de 2008. Y eso fue todo, ningún one more thing, ninguna novedad, prácticamente los rumores sobre el iPhone 3G acertaron y hasta la primera foto filtrada fue acertada.
Ahí acaban los fuegos artificiales para la galería y los noticiarios de las 9, pero quizá un aspecto que está pasando desapercibido es la estrategia que rodea al OSX 10.6 Snow Leopard. Apple quiere entrar en el mundo de la empresa y lo está haciendo desde dentro, lejos de sacar al mercado un Mac pensado para ser usado en el puesto de trabajo, la estrategia pasa por entrar a los servidores, el corazón del mundo empresarial y para ello usará un caballo de troya muy atractivo: el iPhone junto con Snow Leopard.

Es interesante que la versión desktop de Snow Leopard se centre en optimizar, eliminar código superfluo, y no en añadir nuevas características (quizá necesiten dedicar recursos a las otras patas de la banqueta). Pero lo realmente revolucionario está en la versión servidor, que ofrece una verdadera alternativa a Exchange sin abandonar la compatibilidad.
Al final Mobile Me, Snow Leopard e iPhone forman parte de un único entramado basado en estándares abiertos (WebDAV) para iniciar el asalto al mercado corporativo, el único que le falta a Apple por atacar en serio.
Nos esperan tiempos interesantes.